El aula como lienzo: Arte, creatividad y colaboración en la escuela multigrado
Eje: Cuidarse, expresarse y apreciar la belleza
Claudia García Cervantes,
Moisés Rodríguez,
Fabricio Valdivia Rodriguez
En la escuela multigrado, la diversidad de edades y niveles de desarrollo no es un obstáculo, sino una de sus mayores riquezas educativas. “El aula como lienzo” propone transformar el salón de clases en un laboratorio vivo, donde el trabajo colaborativo, el arte, la expresión y la creatividad son el motor principal del aprendizaje.
A través del Campo Formativo de Lenguajes, el arte ofrece a las y los estudiantes diversas vías de expresión que van más allá de las palabras, permitiendo que cada niña y cada niño, sin importar la Fase de aprendizaje en la que se encuentre, participe, cree e interprete su realidad desde sus propias capacidades y experiencias.
Este enfoque metodológico potencia de manera natural la figura de los alumnos monitores, estudiantes que acompañan y guían a los más pequeños en sus procesos creativos. Al hacerlo, no solo contribuyen al aprendizaje de sus compañeros, sino que también consolidan sus propios saberes, desarrollan la empatía, fortalecen su autonomía y favorecen el sentido de comunidad. De esta manera, el arte deja de ser una actividad aislada o de “relleno” para convertirse en un lenguaje común que nos permite expresarnos, colaborar, construir y aprender juntos.
Veamos el aula multigrado como un espacio completo, dejemos de mirarla desde aquello que le falta y comenzamos a reconocer todo lo que se puede crear, descubrimos que la diversidad de edades, saberes, experiencias y capacidades no divide: enriquece. Entonces, el aula se convierte en un lienzo abierto, donde cada niña y cada niño puede aportar un color, una forma, una idea y una manera distinta de aprender. Y así como un lienzo puede pintarse de mil maneras, un aula multigrado puede construirse, imaginarse y transformarse de mil formas cuando aprendemos a crear juntos.